Es bien sabido que la huella ecológica global del ser humano es mayor que la asimilable por el ecosistema mundial. Actualmente se estima que la capacidad de los ecosistemas del planeta está siendo superada en un 35%, lo cual indica que estamos "consumiendo" o destruyendo la riqueza ecológica, debido especialmente a la velocidad del desarrollo económico y a su no-sostenibilidad.
Por otra parte, el 75% del consumo global corresponde al 17% de la población mundial, mientras que el 25% restante es repartido entre 5.000 millones de personas. Desde un punto de vista ético, el reparto de los recursos mundiales es muy desigual. Además, si los países en vías de desarrollo llegan a equiparar su consumo al de los países occidentales, el planeta terminará por explotar: necesitaríamos dos más para proporcionar recursos para todos y absorber la contaminación provocada.
Durante estos días ando recorriendo los países asiáticos y conociendo su realidad social. El modelo de "desarrollo" occidental se está extendiendo con rapidez en Asia: por las calles de Vietnam circulan miles y miles de motos, y la gente parece estar contenta; a fin de cuentas, ¿quién podía disponer, hace diez años, de una moto en Vietnam? ¿Qué sucederá si el modelo de desarrollo basado en el petróleo se difunde por Asia? ¿Podemos continuar los habitantes occidentales consumiendo los recursos como si fueran infinitos?
Por otra parte, el 75% del consumo global corresponde al 17% de la población mundial, mientras que el 25% restante es repartido entre 5.000 millones de personas. Desde un punto de vista ético, el reparto de los recursos mundiales es muy desigual. Además, si los países en vías de desarrollo llegan a equiparar su consumo al de los países occidentales, el planeta terminará por explotar: necesitaríamos dos más para proporcionar recursos para todos y absorber la contaminación provocada.
Durante estos días ando recorriendo los países asiáticos y conociendo su realidad social. El modelo de "desarrollo" occidental se está extendiendo con rapidez en Asia: por las calles de Vietnam circulan miles y miles de motos, y la gente parece estar contenta; a fin de cuentas, ¿quién podía disponer, hace diez años, de una moto en Vietnam? ¿Qué sucederá si el modelo de desarrollo basado en el petróleo se difunde por Asia? ¿Podemos continuar los habitantes occidentales consumiendo los recursos como si fueran infinitos?
Durante las tres últimas décadas se han suscrito varios tratados y acuerdos internacionales con el fin de garantizar la protección del medioambiente y fomentar la colaboración entre las naciones. Hay varios ámbitos en los que se ha progresado, gracias a iniciativas promovidas por el sector público o por el privado. Pero, pese a que la importancia de estos avances es incuestionable, para su verdadera efectividad habría que agilizar las políticas dirigidas a la sostenibilidad. ¿Es esto posible?
En mi opinión, las respuestas basadas exclusivamente en perspectivas tecnológicas y políticas no resultarán efectivas; a fin de cuentas, ha sido la revolución tecnológica e industrial iniciada en el siglo XIX la que ha permitido explotar los recursos del Planeta de una manera tan “efectiva”. Los actuales sistemas políticos modernos, por su parte, ofrecen respuestas para corto plazo. Prácticamente ninguna de las instituciones con las que contamos es capaz de enfrentarse a retos de largo plazo.
Esta declaración, sin embargo, no debería producirnos extrañeza, ya que no hace sino reflejar los valores de la sociedad actual y de la mayoría de los seres humanos. ¿Cómo van a emerger instituciones efectivas en un contexto en el que el desarrollo material y los valores basados en el consumo van adquiriendo cada vez más fuerza?
No nos engañemos. Es muy fácil culpar a las instituciones y gobiernos por no actuar eficazmente ante los retos de la sostenibilidad, pero el único cambio posible y efectivo depende de cada uno de nosotros. El día que rechacemos usar el coche, puede que asentemos las bases de un sistema de transporte público no contaminante. El día que dejemos de llenar nuestros vacíos interiores con objetos materiales, puede que descubramos nuevos estilos de vida y surjan nuevas instituciones.
En el Mundo Andino, en la cultura aymara de Bolivia, llaman a este proceso de retorno hacia lo fundamental pachakuti, un proceso en el cual, en palabras de Fernando Huanacuni, experto en el mundo andino, “la distribución y el afecto cobrarán una nueva fuerza”. Según el calendario andino, durante los últimos 2.000 años se han impuesto las tendencias individualistas. Dice Fernando que nos encontramos a las puertas de una nueva época en la que predominarán la comunidad y la solidaridad.
2 comentarios:
Pareces bastante optimista sobre el futuro que nos aguarda, yo creo que se avecinan tiempos dificiles para las generaciones futuras, no estaremos aquí para verlo...
con tantos problemas graves que afronta el mundo la crisis medioambiental no creo que merezca la importancia que se le está dando. Bueno, esa es mi opinión personal....
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